Seguridad alimentaria en tiempos de COVID-19

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Seguridad alimentaria en tiempos de COVID-19

Por: Ethos Laboratorio de Políticas Públicas

 

Una dieta saludable cuesta cinco veces más que aquella que solo satisface las necesidades energéticas, por lo que comer sano está lejos de ser una realidad para más de 3 mil millones de personas en el mundo, que no cuentan con los recursos económicos necesarios para acceder a esos alimentos. Si ese dato se suma a las afectaciones que tendremos post COVID-19, las cifras serán escalofriantes, por lo que es más relevante que nunca hablar de seguridad alimentaria y las estrategias que deberán implementarse de manera urgente. Con ese enfoque, se llevó a cabo el cuarto webinario del ciclo «El futuro de la comida», en esta ocasión bajo el nombre «Seguridad alimentaria antes y después de la pandemia».

Ana Paula Sandoval, asesora de Ethos, explicó que “hasta el 2019, 690 millones de personas habían padecido hambre y las cifras se pueden elevar todavía más a causa del coronavirus,” por lo cual, dijo, es fundamental analizar “cómo hemos llegado a esta situación, cómo evolucionaría la seguridad alimentaria post pandemia y qué deberíamos cambiar estructuralmente para tener un nuevo mundo sin hambre”. 

En ese sentido, José Luis Chicoma, director de Ethos y moderador del panel, enfatizó que según el reciente reporte SOFI de la FAO, “América Latina se lleva el triste reconocimiento de tener la dieta saludable más cara en el mundo, con casi cuatro dólares al día por persona. El reporte SOFI nos trae otras malas noticias. Lastimosamente el hambre ha seguido creciendo en los últimos años (…) hay más de 2 mil millones de personas que sufren de inseguridad alimentaria moderada a severa y esta cifra llega a 44 millones de personas en México, que es un 35 por ciento de la población. Además, puede haber este 2020 hasta 132 millones de personas adicionales que van a sufrir de hambre por la pandemia”. 

La paradoja ante estas cifras es que a pesar de que se producen alimentos para 10 mil millones de personas, gran parte de esa producción se destina a la alimentación de ganado o biocombustible para automóviles. 

Este contexto sirvió para escuchar las reflexiones de Lina Pohl, representante de la FAO en México; Ricardo Salvador, director de Alimentación y Medio Ambiente de la Unión de Científicos Preocupados; Paloma Villagómez, investigadora en alimentación, pobreza y desigualdad; y Ricardo Rapallo, oficial de Seguridad Alimentaria y Nutricional de la FAO para América Latina. 

 

AGENDA 2030: SEGURIDAD ALIMENTARIA PARA TODOS

Las agendas nacionales y regionales para cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, en particular el segundo, que se refiere a poner fin al hambre,  se han topado con un evento disruptivo: la pandemia de COVID-19. Por ello, Lina Pohl, representante de la FAO en México, explicó que en América Latina y el Caribe, las políticas públicas no están orientadas para promover y proveer una alimentación saludable.

“La principal preocupación es el hambre, pero la segunda es la calidad de la alimentación. Somos campeones en México en obesidad. La calidad es muy mala y eso es porque cuesta caro comer bien. Y es que en realidad esta región, siendo una región que produce una gran cantidad de alimentos suficientes para todos los mexicanos, estos no están llegando a los consumidores (…) esto significa no sólo un impacto en las finanzas públicas, ya que hay más gasto en salud, sino también en el sector privado, porque la OCDE ha dicho que 4.5 puntos del Producto Interno Bruto en México se pierden por la mala alimentación”.

Pohl destacó que las políticas públicas deben orientarse a la investigación para la producción de alimentos nutritivos, mayores regulaciones en impuestos de alimentos ultraprocesados y subsidios para alimentos nutritivos. 

“Yo creo que la pandemia es una oportunidad para que reconstruyamos mejor, para que tengamos una mejor alimentación, más nutritiva, más saludable y la política pública esté orientada a que los consumidores podamos tener esto”.

Ricardo Salvador, de la Unión de Científicos Preocupados, dijo que el tema del hambre está intrínsecamente relacionado con la pobreza y la desigualdad económica. “Es lógico que quienes no tengan la capacidad de producir su propio alimento o quienes no cuenten con los recursos para comprarlo, se convertirán en los hambrientos. Entonces, dentro del esquema de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, para poder verdaderamente atender el Hambre Cero, o sea el objetivo número 2, lo que habrá primero que atender es el objetivo número uno, que es eliminar la pobreza. Mientras sigamos invirtiendo más en los grandes esquemas de desarrollo industrial, sin invertir en el bienestar de los más humildes, solo vamos a seguir afianzando la desigualdad económica”. 

 

POLÍTICAS ALIMENTARIAS POST COVID-19

Para Paloma Villagómez, la respuesta del gobierno mexicano al tema alimentario durante la crisis sanitaria por el coronavirus no ha sido la esperada, ya que solamente continúa con los planes desarrollados antes del COVID, sin marcar un golpe de timón ante la pandemia. 

 “Creo que la atención se centró en garantizar el flujo de las cadenas de producción y abasto que, salvo algunas variaciones de precios, momentos de escasez o carestía, se logró mantener a flote, cosa que no es en absoluto menor. Pero ese abordaje implicó dos cosas. La primera es reproducir por default las deficiencias existentes de los mercados alimentarios en términos de la segmentación del acceso y de la calidad. Y la segunda, poner menos atención en el acceso inmediato de las familias de los hogares a alimentos suficientes y adecuados. Entonces, a partir de estos dos puntos, me parece que la respuesta ha sido en principio incompleta, insuficiente y también desarticulada”. 

Villagómez explicó que el panorama post pandemia debe tender a mejorar los ingresos, regular los mercados para al menos equiparar la oferta de productos saludables con los ultraprocesados y compartir el cuidado alimentario entre instituciones, hogares, escuelas y comedores públicos. 

En ese sentido, Ricardo Rapallo, de la FAO América Latina, coincidió en que en la región debe haber un cambio en el enfoque para disminuir el hambre.

“La pandemia acelera una respuesta que debe ser diferente. Básicamente, los últimos 30 o 40 años la disminución del hambre fue fundamentalmente a través de ciclos de crecimiento económico y en paralelo, la industria alimentaria fue capaz de producir más alimentos a bajo costo, con lo cual la gente podía acceder más y logramos que efectivamente bajaran algunos niveles de hambre o subalimentación (…) pero empezamos a ver cómo los niveles de obesidad y sobrepeso crecían y cómo algunos territorios donde el sistema alimentario no atendía de la mejor manera seguían permaneciendo en niveles de desnutrición crónica (…) si nos damos cuenta el COVID es una manifestación de la propia insostenibilidad de los sistemas en general y de los sistemas alimentarios en particular. Por tanto, la pandemia pone todavía mayor fuerza a la necesidad de que la forma de transformarnos sea mucho más sostenible y la forma de consumir también tenga que ser mucho más responsable, desde la producción a la transformación, a los ámbitos de inocuidad y todo lo que rodea al sistema y al entorno alimentario”.

 

EL FUTURO DE LA SEGURIDAD ALIMENTARIA

Para los expertos, las intervenciones en política pública que se hagan en este momento podrían traducirse en cifras más esperanzadoras en un futuro. Dichos cambios tendrían que centrarse en promover sistemas alimentarios más saludables y sostenibles

“Los efectos positivos que eso tiene no solo se verán en la salud de las personas, o en la productividad, sino también en la ola más grande que nos viene, que es el cambio climático. Y una dieta diferente va a hacer que esta gran ola del cambio climático realmente no nos afecte más”, opinó Lina Pohl. 

Para Ricardo Salvador el futuro podría tener dos escenarios contrastantes, “el primero es el más deprimente: preservar el status quo. Por un lado están las empresas quienes opinan que sencillamente tienen que sobrevivir, este episodio catastrófico lo ven como una cosa muy temporaria; entonces, si pueden sobrevivir, lo que ellos quieren fomentar es que volvamos a la supuesta normalidad con todas las dinámicas conocidas del mercado alimentario. Otro es un poco más positivo, esperar que estemos aprendiendo mucho durante este episodio para que podamos prevenir los resultados más graves de lo que ahorita estamos experimentando a nivel mundial”.

Paloma Villagómez explicó que la pandemia de COVID ha puesto en descubierto la perversidad de los sistemas alimentarios actuales. “Ha emergido con mucha claridad cómo este matrimonio entre la política alimentaria y el poder económico, la dependencia alimentaria, la relación extractivista con el medio ambiente, la fragilidad de las condiciones de vida de las personas que nos alimentan, no son solamente daños colaterales o procesos residuales de estos momentos de crisis, sino elementos que han sido muy funcionales a sistemas alimentarios que están basados en la financiarización de los alimentos básicos, en el acaparamiento, en la especulación, en la explotación de los recursos naturales y humanos, también en aras de la acumulación de capital (…) Ahora tenemos que aprovechar esa claridad para replantear el sistema hacia el futuro. Me gustaría que la claridad con la que estas dinámicas perversas han sido expuestas sean justamente el punto de partida de sistemas alimentarios con un profundo sentido de justicia social”.

Finalmente, Ricardo Rapallo habló del parteaguas que representa el COVID. “Las propias empresas son conscientes que sus modelos de negocio no pueden estar a expensas de otro rebrote o de otra enfermedad (…) yo creo que un punto de vista egoísta, el sector más empresarial o más industrial, va a tener en cuenta que esto no puede permitirse y que no podemos estar a expensas de lo que pase en un punto del mundo que colapse cualquier modelo de negocio. Por tanto, esta transformación debe ser con mayor inclusión social, mayor responsabilidad ambiental, mayor inclusión económica, y dependerá en buena parte de que la sociedad civil anuente y esté manteniendo esa tensión para cualquier líder que tome la posta en los próximos años tenga esto presente en su responsabilidad pública para garantizar que los modelos vayan hacia eso”.

 

El webinario completo «Seguridad alimentaria antes y después de la pandemia» está disponible en YouTube.

La serie de webinarios «El futuro de la comida» continuará cada viernes a las 10 de la mañana, para conversar sobre los retos de los sistemas alimentarios con especialistas de México y América Latina.

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