Transición energética, ¿en pausa por los próximos 6 años?

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Por: Aleithya Morales 

 

La política energética no puede olvidar los sectores de mayor impacto ambiental y consumo, así como las medidas de mayor importancia, opina Aleithya Morales.

 

Sin duda el sector energético a través de la nueva política energética ha sido uno de los que más transformaciones ha presentado estos primeros 100 días del gobierno federal. El Plan de Recuperación Petrolera y el Programa Nacional de Electricidad , como las principales estrategias, han derivado en acciones que ponen el freno sobre una política que apostaba por una transición energética. Mientras más protagonismo captura el sector de hidrocarburos, las energías renovables van perdiendo espacio en la agenda nacional.

Por lo tanto, es momento de cuestionarnos si la transición energética ha quedado en pausa por los próximos seis años. La política energética en un proceso de transición requiere una combinación de instrumentos y decisiones que garanticen llegar al destino final, un México con una matriz energética que tenga participación dominante de energías renovables, garantizando la seguridad y justicia energética. Alcanzar estos objetivos no solo es posible si México revive la industria de los hidrocarburos, así como se vivió con el desabasto de gasolina y las explosiones en ductos; somos un país vulnerable si seguimos perpetuando la dependencia hacia los combustibles fósiles.

Además de Pemex, la CFE ha sido protagonista en estos primeros días de gobierno. Ambas instituciones han sido favorecidas en su presupuesto mientras otros organismos con un rol estratégico en el sector energético han sido limitados en recursos económicos y humanos, como la Comisión Reguladora de Energía (CRE). Estas decisiones favorecen un modelo que difícilmente podrá sostenerse en el largo plazo y que requieren organismos reguladores independientes fortalecidos, no lo contrario.

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