De recortes, purgas y poca profesionalización

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Por: Isaak Pacheco Izquierdo

 

Los puestos públicos han sido vistos como un medio para pagar favores de campaña, ganar lealtades, enriquecer a los que forman parte del grupo político, a amigos y familiares, y como moneda de cambio en el marco de negociaciones políticas, opina Isaak Pacheco.

 

Desde que inició su administración, las acciones y dichos del Presidente Andrés Manuel López Obrador denotan la desconfianza que tiene hacia la burocracia del régimen anterior. Los de la alta burocracia, según su dicho, tenían altos sueldos injustificados y gozaban de privilegios; mientras que a muchos de la capa operativa los denostó como innecesarios en cuanto a sus funciones y a otros como poco productivos. Si esto fuera cierto, lo cual se desconoce, pues las declaraciones del Presidente no tenían como fundamento un diagnóstico formal sobre el estado actual del servicio civil en el gobierno federal, una probable razón de esta situación tan crítica sea que los puestos públicos sean parte del sistema de botín que cada administración pública toma para sí al llegar al poder. Seguramente ese estado de las cosas fue el resultado de ver a los puestos públicos como un medio para pagar favores de campaña, ganar lealtades, enriquecer a los que forman parte del grupo político, a amigos y familiares, y como moneda de cambio en el marco de negociaciones políticas.

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Tema: Gobierno y democracia

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