Los retos de los Sistemas Estatales Anticorrupción

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Por: Isaak Pacheco 

Debemos evitar que se inicie un discurso que incite a la modificación de los fundamentos del Sistema Nacional Anticorrupción, lo cual abriría paso a su captura desde el nuevo régimen o, incluso, a su desmantelamiento.

 

 

La reforma constitucional en materia de combate a la corrupción de mayo de 2015 activó una serie de plazos para que en el ámbito federal y en los estados se instrumentara el Sistema Nacional Anticorrupción (SNA) y sus réplicas locales. Como sociedad nos dispusimos a recorrer el camino de instalación e inicio de sus operaciones, con el propósito de enfrentar el problema de la corrupción por medio de una estrategia teóricamente sólida y consensuada, de la cual estábamos y continuamos convencidos que de ejecutarse correctamente nos permitirá plantear una solución real, de mediano y largo plazos.

Y es que la corrupción no es un problema que se solucione con las decisiones aisladas de unos cuantos, dentro de un ámbito de gobierno, aún y cuando estos actores puedan conducirse honestamente en realidad. La corrupción es un problema tan amplio y complejo, que debe enfrentarse en colaboración por las instancias fiscalizadoras del Estado y los distintos sectores de la sociedad que sean aliados en el tema, tal y como se planteó en el diseño del SNA.

Para asegurarnos que dicha estrategia no se aleje de nuestro ideal, necesitamos monitorearla permanentemente. De no hacerlo, corremos el riesgo de obtener resultados magros o de que se desvirtúe el avance alcanzado, mediante descalificaciones falaces, sin fundamento, que puedan tener eco en distintas audiencias debido al desconocimiento generalizado sobre el avance de este proyecto.

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Tema: Anticorrupción y Transparencia 

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