Las nuevas políticas fiscales al tabaco, ¿son suficientes

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Por: Animal Político

 

Si realmente se quiere disminuir el consumo del tabaco a través de impuestos, la actualización periódica de la cuota fija tendría que ser a niveles por encima de la inflación.

 

A nivel global, la epidemia del tabaquismo es uno de los mayores retos para la salud pública. De acuerdo con las últimas cifras de la OMS, alrededor del mundo más de ocho millones de personas fallecen directa o indirectamente por causa de esta sustancia. México no está exento de este problema: se estima que alrededor de 8.4% de las muertes anuales son producto de las enfermedades relacionadas con su consumo. Además su consumo tiene consecuencias económicos, sociales y ambientales, como mayor contaminación y pobreza.  No obstante, a pesar de sus efectos negativos, las políticas públicas para disminuir su control no han sido eficientes, dado que los últimos datos revelan que actualmente 1 de cada 5 mexicanos mayores de 12 años fuma.

La situación antes descrita se debe principalmente a que uno de los instrumentos más efectivos para desincentivar el consumo de tabaco, como lo son los impuestos, no ha sido efectivo en su propósito. Dentro de sus defectos más notorios está que, desde el año de su aprobación (2010), uno de los dos componentes de este impuesto, la cuota fija de 35 centavos que se cobra por cada cigarro que contiene la cajetilla, no se había actualizado, por lo que en términos reales, debido a la inflación y a los aumentos en el poder adquisitivo de los individuos, el impuesto día con día representaba una carga menor. En otras palabras, a pesar de los impuestos, con el tiempo el consumo de cigarros se ha vuelto más asequible. Incluso, de acuerdo a estimaciones de Ethos, esto ha significado una pérdida recaudatoria de al menos 1,889 mdp entre 2013 y 2017.

 

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