La planeación de la inversión en México: una decisión política

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Por: Animal Politico

 

Cuando la inversión pública se planea, se coloca al servicio de la ciudadanía y coadyuva a la rendición de cuentas. Por el contrario, cuando la toma de decisiones es discrecional y responde a criterios subjetivos o políticos, tiende a identificar electores más que ciudadanos.  

 

Un cuestionamiento recurrente de la opinión pública durante los últimos meses ha sido ¿qué criterios avalan la autorización y cancelación de grandes obras de infraestructura en México? ¿Cómo se puede corroborar que la utilización de los recursos en dichas obras sea óptima? ¿Existen contrapesos para la toma de decisiones políticas en la materia?

Un aspecto clave para el desarrollo de cualquier país es la planeación de la inversión. En el caso de México, cuando se revisa este proceso, se descubre que la planeación como tal es casi nula. Es decir, no contamos con las instancias, personal, presupuesto, experiencia y criterios necesarios para aprobar o rechazar los proyectos de inversión de manera objetiva. En la actualidad, las decisiones atienden en mayor medida a factores políticos, por lo que se requiere una política pública de planeación de la inversión que abarque todas las aristas del tema y además contemple desde el corto hasta el largo plazo.

En México, el gasto promedio de inversión aprobado por la Cámara de Diputados en los últimos cinco años fue de 738,069 mdp. Para 2019, fue de 715,628 mdp (3.6 por ciento del PIB), lo que significa una reducción de alrededor de 22,502 mdp (3.04 por ciento) respecto al promedio de lo asignado a este rubro entre 2014 y 2018. Cabe señalar que más de la mitad (51.7 por ciento) del gasto total en inversión se dedica a obra pública.

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