La bandera política de los derechos humanos en México

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Multiethnic Group of Hands Raised

Por: Expansión 

Autora: Silvia Márquez 

López Obrador omitió la condena a los ataques contra defensores de derechos humanos, comenta Silvia Márquez.

 

Un nuevo orden político trae consigo aires de cambio, al menos en el discurso, y que ahora mueve la bandera de los derechos humanos: la pone a ondear hacia donde sople su viento. Sabemos que el piso se establece en la Declaración Universal de Derechos Humanos, pero el cumplimiento de cada uno de los puntos aprobados en 1948 responde más a factores políticos, económicos, históricos y sociales de cada país.

Actualmente en México vivimos un momento en el que el discurso del presidente Andrés Manuel López Obrador nos llega todos los días con múltiples mensajes, propuestas, consultas y frases jocosas. La sobreinformación que produce la figura presidencial representa en sí misma un reto y los temas que dominan la agenda cambian de una semana a otra; el engranaje se mueve con información y ritmos diferentes.

El presidente puso en primer plano los derechos sociales, de la mano con su “primero los pobres”. Ante el Congreso de la Unión, López Obrador se dibujó como la figura que pondrá el ejemplo, al decir que “nunca será encubridor de eventuales violaciones a los derechos humanos”. Lo que omitió fue la condena a los ataques contra defensores de derechos humanos y la estrategia para dar respuesta a las 2602 recomendaciones que han hecho organismos internacionales hacia el Estado mexicano y que ahora le fueron heredadas a su administración.

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