Resumen ejecutivo

Foto: Ethos Laboratorio de Políticas Públicas

En Ethos Laboratorio de Políticas Públicas, conscientes de los principales retos para el desarrollo y progreso de México y América Latina, decidimos aprovechar las nuevas tecnologías para desarrollar una herramienta que ayude a combatir el impacto que tiene la corrupción en el país. Esto lo realizamos a través del Hackathon Ethos Anticorrupción, un evento en el cual veinte equipos conformados por programadores, diseñadores y expertos creativos desarrollaron –durante un fin de semana– una propuesta tecnológica innovadora relacionada al combate a la corrupción.

Los participantes del Hackathon desarrollaron propuestas que buscaban fomentar la denuncia ciudadana; monitorear las obras públicas; brindar acompañamiento en algunos trámites; promover la cultura de la legalidad; entre otras. Los asistentes contaron con el apoyo y orientación de mentores especialistas en distintos temas para guiar y contextualizar correctamente sus proyectos. Además, para que tuvieran un marco de referencia común, se les brindaron talleres sobre el impacto de la corrupción y las implicaciones del Sistema Nacional Anticorrupción (SNA).

Después de que los equipos desarrollaron sus proyectos, una mesa de expertos en transparencia, rendición de cuentas y combate a la corrupción eligió a los ganadores, quienes valoraron tanto la funcionalidad como el impacto de las herramientas propuestas. Así, el primer lugar lo ganó Escudo Ciudadano, una aplicación que acompaña al ciudadano al acudir a un Ministerio Público y le permite evaluar la calidad del servicio recibido. Por su parte, Saúlbot, un chatbot de uso sencillo que proponía resolver la asimetría de información entre el ciudadano y la autoridad, ganó el segundo puesto, mientras que el tercero fue para CachaPuercos, una app que asesoraba en tiempo real a los usuarios en distintos trámites. Además de estos proyectos, el Hackathon tuvo como resultado una variedad de ideas para el combate a la corrupción, las cuales pueden llegar a afinarse e implementarse, demostrando cómo la ciudadanía encuentra alternativas innovadoras y creativas para atacar esta problemática.

Sin duda, el Hackathon Ethos Anticorrupción contribuyó con una solución tecnológica al problema de la corrupción en nuestro país, además de dejar una serie de aprendizajes para todos los involucrados. Uno de los más valiosos es reconocer que la colaboración entre personas de distintas especialidades, edades y orígenes es una de las mejores formas de encontrar respuestas a diferentes situaciones.

Finalmente, es necesario señalar que las respuestas tecnológicas a la corrupción son eficaces solamente si están acompañadas de un marco legal que asegure la identificación y penalización de estos actos; gobiernos transparentes que rindan cuentas; una prensa crítica y, específicamente, la condena social a las conductas deshonestas.

Introducción

Foto: Hackers & Founders

Para que el combate a la corrupción sea efectivo, se requiere la implementación de un conjunto de medidas de distinta índole. Por ejemplo, en el ámbito institucional, se debe contar con un marco legal que promueva la correcta identificación y sanción de los actos de corrupción. Asimismo, medidas como la simplificación regulatoria y la promoción de gobiernos transparente que rindan cuentas, también son necesarias para este fin.

Con el fin de potenciar los esfuerzos institucionales, es necesario construir una sociedad que condene las conductas deshonestas. Para ello, es fundamental la existencia de una prensa libre e independiente, así como de una ciudadanía participativa que fiscalice el quehacer de sus autoridades y rechace la corrupción.

Si bien la participación de la ciudadana es fundamental para evitar la discrecionalidad y opacidad gubernamental, ésta no servirá de contrapeso sin la existencia de mecanismos adecuados para su inclusión. En este sentido, se requiere facilitar a los ciudadanos herramientas que les permitan, entre otras cosas, denunciar irregularidades, monitorear los asuntos públicos y demandar políticas públicas acorde a sus necesidades.

Desafortunadamente, las soluciones gubernamentales a los problemas antes mencionados suelen ser poco ágiles y adversas al riesgo. En contraparte, las organizaciones de la sociedad civil cuentan con estructuras más creativas y flexibles que han dado como resultado soluciones colaborativas para encontrar respuestas efectivas en temas coyunturales.

Bajo esta lógica, en Ethos Laboratorio de Políticas Públicas decidimos buscar una solución tecnológica para el combate a la corrupción, al organizar el Hackathon Ethos Anticorrupción.

Organización

Logística

Contamos con el apoyo de Hackers and Founders (H/F), un equipo de expertos en tecnología con experiencia en la organización de estos eventos. Adicionalmente, elegimos Wayra México como sede al ser un espacio dinámico e interactivo de coworking y aceleración de empresas con experiencia previa albergando diversos hackathones.

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Comunicación

Para lograr una comunicación efectiva, desarrollamos una imagen del evento que fuera acorde a lo que buscábamos transmitir y así, posicionar y diferenciar nuestro Hackathon. Con el apoyo de diseñadores, creamos un logo que fuera reflejo de la identidad institucional y que conectara visualmente con el mundo de la tecnología. Con base en esta imagen, se desarrollaron todos los materiales impresos y digitales necesarios para el Hackathon.

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También creamos una página web, la cual funcionó como la plataforma donde los participantes podían registrarse para participar, acceder a la información general y conocer las reglas del evento.

Para lograr una amplia convocatoria, hicimos labor de difusión a través de redes sociales y medios impresos. Además, realizamos acuerdos con directores de universidades y representantes de organizaciones civiles para extender la invitación al mayor público posible. Más allá de lograr el número de participantes previstos, la campaña tuvo como objetivo mostrar a la ciudadanía que pueden contribuir con ideas creativas al combate a la corrupción.

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Respuesta

En tan solo seis días se agotaron los espacios disponibles para el Hackathon. La extraordinaria respuesta, que sorprendió incluso a las comunidades de emprendimiento conocedoras de este tipo de eventos, demostró el interés de la ciudadanía para tomar acciones contra esta problemática social. En las siguientes semanas, varias personas decidieron anotarse en una lista de espera con la esperanza de poder participar.

Taller preparatorio

Previo al evento, realizamos un taller anticorrupción (bootcamp) con la finalidad de que los participantes conocieran a profundidad el tema y contaran con mayores herramientas a la hora de plantear sus proyectos durante el Hackathon.

Día 1

Foto: Hackers & Founders

Desarrollo de la aplicación y mentorías

El Hackathon Ethos Anticorrupción se llevó a cabo el fin de semana del 28 y 29 de enero de 2017. Durante el primer día se realizó el registro de participantes, la conformación de equipos, el registro de los proyectos y el desarrollo de los mismos con el apoyo de los mentores.

Foto: Ethos Laboratorio de Políticas Públicas

Sesión introductoria e inicio de trabajo

Para aquellos participantes que no acudieron al Taller Anticorrupción, impartimos una plática introductoria sobre la problemática que debían atender: explicamos qué es la corrupción, sus implicaciones y los aspectos claves del Sistema Nacional Anticorrupción (SNA).

Después de la plática, los equipos comenzaron a trabajar en la definición de sus propuestas y a medio día registraron sus prototipos mediante el uso de Google Forms. Una vez hecho esto, empezaron a programar y a desarrollar sus proyectos.

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Propuestas de Tecnologías Ciudadanas

Al Hackathon asistieron 20 equipos con diversas ideas para combatir la corrupción. De los participantes, 48% buscaban fomentar la denuncia ciudadana con ideas como: generar un sistema de grabación que exhibiera actos de corrupción al momento a través de la red o crear mapas que ubicaran las quejas de los ciudadanos con el fin de identificar las instancias públicas más corruptas.

Por otra parte, el 24% de las propuestas se concentró en temas relacionados con el monitoreo del actuar gubernamental como: poner a disposición de la ciudadanía la información sobre licitaciones públicas y adquisiciones para darle seguimiento al uso de recursos públicos o crear perfiles públicos de los funcionarios para registrar quiénes han participado en actos corruptos.

Brindar asesoría digital a la ciudadanía fue la preocupación de 16% de los equipos participantes. En general, estos buscaban evitar actos corruptos brindando asistencia legal a los ciudadanos ante cualquier situación que pudieran enfrentarse con las autoridades. La idea principal era informarlos mediante aplicaciones móviles sobre sus derechos, los reglamentos aplicables y las facultades de la autoridad; por ejemplo, dar asesoría a un conductor ante la detención por infracciones al reglamento de tránsito.

Finalmente, el 12% de los equipos quería promover la cultura de la legalidad como forma de prevención de actos corruptos. Los planteamientos iban dirigidos a que los ciudadanos compartieran e identificaran aquellas prácticas que promueven la honestidad y el buen actuar, en oposición a aquellas que fomentan la corrupción.

Mentoría

Durante la primera parte del Hackathon, los equipos contaron con la orientación de mentores que los asesoraron en distintos temas. Los expertos en materia anticorrupción de Ethos guiaron a los participantes a abordar correctamente la problemática y a considerar los aspectos jurídicos necesarios. Por otra parte, diversos mentores apoyaron en temas de desarrollo tecnológico, mercadotecnia, diseño y negocios.

El reto de los mentores fue dar respuesta a las diversas preguntas que realizaron los participantes. Los mentores debían aconsejar sobre cómo encontrar datos relevantes sobre corrupción en México; explicar el funcionamiento de los Ministerios Públicos; detallar los instrumentos para rastrear los recursos públicos aplicados en obras gubernamentales; explicar el funcionamiento del Sistema Nacional Anticorrupción y sus implicaciones, entre otros. Por otra parte, la ayuda de los mentores expertos en tecnología fue fundamental para que los programadores resolvieran sus dudas al desarrollar la herramienta.

El trabajo en equipo entre mentores fue vital al ser la única forma de solventar las múltiples inquietudes de los participantes.

Día 2

Foto: Hackers & Founders

Los finalistas

El segundo día, los participantes contaron con unas horas más de trabajo antes de iniciar con los demo pitches para ir reduciendo el número de equipos en competencia. Posteriormente, los finalistas presentaron sus propuestas ante el jurado, quienes eligieron a los tres ganadores.

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Demo pitches

Por la mañana, los equipos recibieron las últimas mentorías antes de ser llamados al demo pitch consistente en exponer de manera precisa su idea ante un jurado panel. Para elegir a los ocho proyectos que pasarían a la ronda final, se conformaron tres mesas con tres jueces cada una, ante quienes se hicieron los pitches. Los jueces de esta primera ronda fueron los mismos mentores. Finalmente, los equipos que superaron esta prueba quedaron como finalistas y expusieron su proyecto ante el jurado principal, quienes eligieron a los finalistas.

Elementos considerados en la evaluación / Iconos: The Noun Project

La dinámica de estas presentaciones fue la siguiente: los participantes mostraron sus ideas y avances en un lapso de cinco minutos; después, durante tres minutos respondieron a las preguntas y comentarios que los jueces plantearon; finalmente, los jueces deliberaron y llenaron un formulario electrónico durante dos minutos. Los resultados se vaciaban al instante en una base de datos que procesó la información para obtener a los equipos seleccionados.

Las preguntas realizadas por los jueces analizaban el alcance que podría tener la solución tecnológica propuesta por los equipos y su utilidad en el combate a la corrupción. Asimismo, consideraron su viabilidad técnica y la factibilidad de desarrollarse a mediano plazo.

Finalistas

A la final pasaron aquellas propuestas que, además de cumplir con los criterios de los jueces, eran innovadoras. La mayoría se centraban en temas de asistencia para combatir la corrupción. Por ejemplo, SaúlBot, CachaPuercos, Pérez Niño y Defensa Vial tenían como propósito dar asesoría legal al instante en distintas situaciones, además de guiar al usuario para presentar una denuncia en caso de que hubiera un caso de corrupción.

Tabla 1. Equipos finalistas

Otras aplicaciones, como Sonar, pretendían monitorear las licitaciones federales de alto valor. Asimismo, Chepolix buscaba detectar fraudes utilizando datos abiertos, mientras que Cazacorruptos planteaba la creación de perfiles digitales de funcionarios públicos para que el ciudadano conociera a sus representantes. Por último, el equipo de Fáctico propuso una aplicación para promover la denuncia, dando seguimiento a los ciudadanos que acuden al Ministerio Público.

Los elegidos contaron con unas cuantas horas adicionales para detallar su proyecto y diseñar una presentación final.

Jueces

La mesa principal de jueces –presidida por José Luis Chicoma, director general de Ethos– estuvo conformada por personas con experiencia en distintos temas, como la transparencia, rendición de cuentas y cultura de la legalidad y que son miembros de ONG, instituciones gubernamentales, medios de comunicación y organismos de representación empresarial reconocidos a nivel nacional. En Ethos buscamos que el jurado calificador fuera un grupo multidisciplinario, representativo y complementario para que, entre todos, eligieran la aplicación con mayor potencial de generar un impacto real. Los jueces elegidos fueron los siguientes:

Tabla 2. Jueces

Los jueces fueron aconsejados por expertos técnicos con amplia experiencia en el mundo de la tecnología y por la coordinadora del evento, Liliana Alvarado, Directora de Desarrollo Económico y Social de Ethos. Su acompañamiento fue fundamental para que el juzgado identificara con claridad qué soluciones eran verdaderamente realizables.

Tabla 3. Expertos técnicos

Votación

La votación de estos jueces, se hizo en dos partes. En la primera, tras la presentación de los proyectos finalistas, los jueces consideraron cuatro criterios: el fomento de la participación ciudadana, claridad de la funcionalidad, ejecución viable y utilidad para combatir la corrupción. Posteriormente, se seleccionaron los tres proyectos con mayor puntuación para ser analizados a detalle.

¡Ganadores!

El primer lugar lo obtuvo Fáctico con una aplicación denominada Escudo Ciudadano, la cual se inspiró en el hecho de que los trámites ante los Ministerios Públicos (MP) son de los más corruptos según las encuestas oficiales. La app busca acompañar al ciudadano y empoderarlo al momento de acudir a un MP, informándole desde un inicio cuál es el más cercano y mejor evaluado.

Foto: Hackers & Founders

La app permite medir el tiempo en que se completan los trámites en el MP y sobre todo, evalúa mediante preguntas muy sencillas, la calidad del trato de los agentes y la honestidad en las gestiones. Se piensa que una evaluación constante de los MP tendrá un doble efecto: hará que, entre ellos, tengan una sana competencia para brindar mejores servicios y también motivará a los ciudadanos a denunciar con mayor frecuencia.

La mayor ventaja que encontraron los jueces de esta aplicación es la ayuda oportuna que brinda en un momento crítico de la interacción entre ciudadanía y autoridad. Cuando una persona pisa las instalaciones de un MP se encuentra bajo circunstancias de gran vulnerabilidad, por lo que precisa un servicio eficaz y honesto.

Los jueces coincidieron en que la interfaz es sencilla y la forma de realizar las evaluaciones es ágil y entretenida. No obstante, a pesar de estas virtudes, también se discutió que los ciudadanos no asisten regularmente al MP, limitando el alcance de la aplicación.

Foto: Hacker & Founders

El equipo ganador del primer lugar dispuso de 300 mil pesos por parte de Ethos para el desarrollo de la aplicación, además de una cantidad estimada de 30 mil de H/F para el mismo objetivo y 50 mil para servicios legales por parte de Wayra.

En los últimos meses, trabajamos con Fáctico con el fin de adecuar y mejorar la propuesta para convertirla en una herramienta verdaderamente útil que combata la corrupción.

El segundo lugar lo obtuvo Saúlbot, una herramienta que, a través de un chatbot –una solución tecnológica que imita conversaciones con personas reales a través de la inteligencia artificial– buscaba resolver la asimetría de información entre el ciudadano y la autoridad. A diferencia del tercer lugar, esta incluía preguntas y respuestas precargadas que ayudaban a guiar la conversación y hacerla más ágil. Incluso daba la posibilidad de geolocalizar al usuario para brindar una asesoría basada en la reglamentación del lugar en el que se encontrara en ese momento.

La herramienta permitía que, en caso de que existiera un hecho de corrupción, el ciudadano llamara telefónicamente a las autoridades respectivas para dar cuenta de lo sucedido. Otro elemento interesante fue que los usuarios podían interactuar con el asesor a través de Facebook Messenger, lo que amplificaba el acceso a la aplicación (para ver una demostración da clic aquí).

En la mesa de jueces se discutió acerca de lo útil que sería tener un asesor en línea que ayude a los ciudadanos a conocer sus derechos y obligaciones. En cuanto a la funcionalidad, se elogió que su diseño facilitaba el uso y no interrumpía la interacción con la autoridad. No obstante, aunque el soborno a policías de tránsito es un acto de corrupción común, ya existen soluciones similares.

Dado lo interesante y útil de la app, H/F lo apoyó con 15 mil pesos para continuar su desarrollo y 25 mil por parte de Wayra para servicios legales.

El tercer lugar lo ganó CachaPuercos, una aplicación enfocada en combatir los sobornos (o “mordidas”) bajo el argumento de que son altamente frecuentes y costosos para el país. Para ello, crearon un chatbot para fungir como asesor de los ciudadanos en distintos rubros. La aplicación tenía la capacidad de atender la solicitud del usuario (por medio de voz) para contestar vía texto y guiar al ciudadano inmediatamente en cómo actuar ante la autoridad.

A pesar de que los jueces consideraron que era muy innovadora, esta aplicación tenía un nombre con connotaciones negativas, ya que sugería que cualquier interacción con un funcionario público implica un acto de corrupción. Así, el nombre generaba estigmas y no fomentaba un verdadero cambio entre la sociedad.

Igualmente, aunque generó reconocimiento la capacidad de la aplicación de entender la voz humana, se consideró que la funcionalidad estaba comprometida por la necesidad de fotografiar al funcionario e insertar su nombre, afectando el trato con el mismo.

Los integrantes de CachaPuercos fueron acreedores a 5 mil pesos por parte de Hackers and Founders (H/F) para el desarrollo de la aplicación y a 25 mil por parte de Wayra para servicios legales.

Reflexión final

Foto: Ethos Laboratorio de Políticas Públicas

El Hackathon Ethos Anticorrupción cumplió con el objetivo de reunir a jóvenes y adultos para trabajar de manera conjunta en busca de soluciones tecnológicas que contribuyan a la prevención y combate de la corrupción en nuestro país. No sólo eso, sino que el ejercicio dejó una serie de amplias lecciones tanto internas como externas, que demuestran que trabajar en equipos multidisciplinarios siempre es una apuesta certera.

Para Ethos imaginar y ejecutar un proyecto como el Hackathon implicó explorar áreas de trabajo distintas a las comunes. Nuestro objetivo primario es servir a la sociedad; usualmente, hacemos esto a través de actividades que se centran en generar conocimiento y propuestas claras basadas en investigaciones; debates con expertos; colaboraciones con organizaciones aliadas; entre otras. Estas acciones, junto con una comunicación creativa y convincente, buscan promover cambios concretos en la agenda pública y en las políticas necesarias para tener un gobierno más responsable, eficiente e innovador.

En esta ocasión, a través de involucrar al mundo de la tecnología –con sus muy particulares talentos, miembros e ideas innovadoras– contra una problemática social, tuvimos la oportunidad de vivir más de cerca la forma en que la ciudadanía contribuye activamente a mejorar este país haciendo uso de sus competencias.

Asimismo, el contar en el evento con un grupo de jueces con diversas experiencias fue pieza clave para traducir las diferentes ideas en cuestiones prácticas que cambien nuestro entorno. Así, aprendimos lo importante que es rodearse de personas con diferentes habilidades y conocimientos para complementar, asesorar y enriquecer las ideas de los participantes.

En definitiva, el proceso y los resultados derivados del Hackathon nos permiten asegurar que es de vital importancia continuar desarrollando este tipo de actividades, al igual que seguir en contacto con jóvenes creativos y con ideas innovadoras. Estas prácticas son clave para obtener mayor aprendizaje en áreas usualmente ajenas a nuestra labor e incluso, para enfocarnos en otros temas relevantes para la sociedad.

Es por ello que resulta importante que este tipo de esfuerzos se sigan replicando y promoviendo por parte de la sociedad civil. Eventos como el Hackathon Ethos Anticorrupción dan evidencia de que, desde sus diferentes trincheras, los ciudadanos están interesados en contribuir a la solución de los problemas que aquejan a la sociedad. Ejercicios de esta categoría, además, contribuyen a reordenar las prioridades de la agenda pública a enfoques más ciudadanos mediante la incorporación de múltiples puntos de vista.

En cuanto al ganador del Hackathon, continuó desarrollando a profundidad su propuesta. Para ello, contó con todo nuestro apoyo tanto para analizar diferentes detalles que contribuyeron a su mejora así como en el acompañamiento técnico. Esperamos así haber creado una herramienta sólida y efectiva que promueve la participación ciudadana en el combate de la corrupción, considerando a ésta vital para cambiar patrones inadecuados de conducta de la administración pública.

Sin más, como se ve, el Hackathon ha sido una fuente de ánimo, energía y, sobre todo, entusiasmo para continuar trabajando en este tipo de proyectos, los cuales son de vital importancia para fomentar un cambio tangible en la lucha por el bienestar y un mayor desarrollo en el país.