Empezando el año con el pie izquierdo

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31 de enero, 2017 | Por: Eugenia Sepulveda

México enfrenta un 2017 lleno de dificultades, la relación con EE.UU. continúa tensándose y el descontento con el Presidente y su administración es cada vez mayor.

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Los mexicanos, y el resto del mundo, sabíamos que el 2017 sería un año sumamente difícil para México y Peña Nieto. Desde noviembre, cuando Trump ganó las elecciones a Presidente de Estados Unidos, miles de especulaciones y análisis han salido a la luz y aun sin saber qué pasaría exactamente cuando Trump asumiera el cargo, todos los panoramas eran sombríos.  

 

Ahora que Trump es oficialmente el Presidente de EE.UU., la imagen de México en el mundo es la de un país vulnerable que se encuentra prácticamente a la merced del humor con el que amanezca Trump. Esto se ve reflejado en las fluctuaciones que tiene el peso frente al dólar (llegando a mínimos históricos) cada vez que este amenaza a alguna empresa, firma una nueva orden ejecutiva, o hace alguna declaración respecto a México.

 

Aun antes de tomar el poder el Presidente Electo se empeñó en acorralar a Peña Nieto con las amenazas que hizo a diferentes compañías automotrices y sus planes de renegociar el TLCAN. El periódico español El País  lo describe como “Trump aún no se ha sentado en el sillón de la Casa Blanca, y ya está apretando las tuercas al vecino del sur”. Y no se diga desde que asumió el cargo, apenas lleva poco más de una semana en él y ya firmó la orden ejecutiva de construir el muro fronterizo.

 

Como consecuencia de sus declaraciones respecto al pago del muro, Peña Nieto canceló la reunión que se llevaría a cabo esta semana en la Casa Blanca. Esta decisión fue considerada por muchos como un “golpe efectivo”, ya que el haber ido habría demostrado debilidad e incluso una aceptación a cubrir los costos de la construcción. Sin embargo la tensión en la relación de ambos países se incrementó. Diarios como  The New York Times  explican la disyuntiva en la que se encuentra Peña Nieto como un gran dilema: o defiende el honor de México o defiende los intereses nacionales, conservando los lazos con EE.UU. a toda costa.  

 

México tiene un panorama económico cada vez menos favorable, si Trump cumple sus amenazas respecto al TLCAN e impone tarifas a los productos mexicanos, pudiera comenzar una guerra comercial que podría resultar en una recesión, una catástrofe para la economía mexicana.

 

Por si fuera poco la situación vulnerable en la que se encuentra México internacionalmente, este se debilita aún más por sus conflictos internos.  El Gobierno Mexicano inició el año con el “gasolinazo”, subiendo más del 20% el precio del combustible.  La ciudadanía sumamente molesta reaccionó bloqueando autopistas, marchando y  saqueando supermercados; alrededor de 20,000 negocios tuvieron que cerrar por miedo a ser atacados.  Además de las protestas ciudadanas, el “gasolinazo” repercutió en el aumento en productos de la canasta básica, como la tortilla.

 

Esta medida tomada por el Gobierno de México y que algunos organismos internacionales como la OCDE consideran “inevitable e inaplazable”, en combinación con la estrategia de Peña Nieto hacia Trump hundieron aún más su imagen, que tiene ahora solo el 12 % de aprobación en el país.

 

México inició el año con el pie izquierdo, ya que internacionalmente se percibe como un país inestable y desorganizado a causa de los disturbios por la gasolina. Aunado a eso, como un país totalmente vulnerable ante las políticas de Trump.

 

Ambos Presidentes son responsable de la tensión en la relación entre los dos países y cada uno continúa firme en su postura respecto a quién pagará el muro. El problema es que en las acciones que puedan tomar, México lleva las de perder.

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