El turbio ciclo regulatorio del agua en México

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Por: Rodrigo Bolaños 

 

En este país uno de cada cinco acuíferos están sobreexplotados, uno de cada dos cuerpos de agua no cumplen con los límites aceptables de calidad y tres de cada diez viviendas no cuentan con suficiente agua diariamente.

 

Ya desde el año 2006 la Organización de las Naciones Unidas lo manifestaba: la crisis del agua en el mundo es, en realidad, una crisis de gobernabilidad, y México no está exento de ello. Aunado a que somos un país considerado con poca disponibilidad del líquido, la falta de un diseño institucional y normativo adecuado se ha traducido en que cerca de uno de cada cinco acuíferos están sobreexplotados, uno de cada dos cuerpos de agua no cumplan con los límites aceptables de calidad y tres de cada diez viviendas no cuenten con suficiente agua diariamente.

Este panorama sin duda es grave ya que no sólo afecta el desarrollo económico y social del país, sino que quebranta el cumplimiento de los derechos humanos y el bienestar básico de alrededor de 44 millones de personas. Además, esta situación se agudiza por los espacios que el deficiente marco regulatorio abre para la aparición de malas prácticas e irregularidades en las diferentes etapas del ciclo de extracción, distribución y desecho del agua que permite que hagamos uso de este líquido para una gran variedad de actividades.

Todo comienza desde el otorgamiento de los permisos para la extracción del líquido. Por ejemplo, en 2015, de acuerdo con la Auditoría Superior de la Federaciónel 13.5 por ciento de las concesiones para el uso y aprovechamiento fueron autorizadas en cuencas con probado déficit, lo que pone en peligro el equilibrio hidrológico y la preservación del líquido a futuro. Asimismo, expertos consultados por Ethos reportan que se otorgan concesiones aún cuando no se sabe a ciencia cierta cuánta agua hay en los acuíferos. Peor aún es que, una vez dada la concesión, existe una baja capacidad de la Comisión Nacional del Agua para vigilar estas extracciones, por lo que en uno de cada dos acuíferos se desconoce si los concesionarios respetan el destino acordado y/o las cantidades permitidas. Es más, tampoco se conoce si en estos cuerpos existe extracción clandestina del líquido.

 

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Tema: Objetivos de Desarrollo Sostenible 

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