El virus de la corrupción

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Por: Luis Martínez

Un virus ha recorrido nuestras instituciones de salud por décadas, las ha desarticulado y dejó pobres, enclenques y en una condición más que preocupante. Es el virus de la corrupción que ha hecho y seguirá haciendo más daño que el Covid-19.

Las condiciones actuales del sector salud son un caldo de cultivo para la corrupción; sobre todo, su sistema de compras, puesto que de acuerdo con el Índice Estatal de Sobreprecios en la Compra de Medicamentos:

a. El sobreprecio explicado por la corrupción promedio que pagan los estados representa 44% del valor de la canasta de medicamentos; y

b. Los estados que pagan mayor sobreprecio son Yucatán (440%), Sonora (99%) y Colima (97%).

El año pasado, el presupuesto aprobado para la compra de medicamentos fue de 79,000 millones de pesos, equivalente al 13% del presupuesto público del sector salud, y si aplicamos lo aprendido en el índice, podríamos especular que en 2019 se perdieron cerca de 25,000 millones de pesos.

Para poner lo anterior en perspectiva, con el dinero que probablemente perdimos en compras de medicamentos con sobreprecio, hubiera alcanzado para aplicar pruebas de Covid-19 al 10% de los mexicanos.

Por si fuera poco, otro ejemplo de cómo la corrupción nos afectará en la lucha contra el Covid-19 es en la compra de antirretrovirales, pues según una investigación titulada “Una licitación que ya salpicó a Morena”, en la compra de estos fármacos en 2018 “se cayó el sistema” y el laboratorio Stendhal ganó de una forma muy lóbrega, ya que la persona que trabajaba en las licitaciones electrónicas del IMSS en el sexenio anterior, poco antes de la compra comenzó a trabajar para el laboratorio ganador y uno de los asesores de la actual secretaria de la Función Pública lo sabía, estuvo presente en la juntas y las avaló.

Lo anterior cobra relevancia en vista de que The New England Journal of Medicine comenzó a investigar al antirretroviral Kaletra como método para combatir el Covid-19, fármaco que triste e irónicamente formó parte de la dudosa compra de antirretrovirales, y si resulta concluyente la investigación, sólo existirán en todo el país 18 tratamientos disponibles.

Esos datos son aterradores, no sólo por la cantidad de dinero perdido, sino porque cada receta que no se surte en tiempo y forma por el desabasto, cada prueba que no se hace por falta de recursos, cada peso que fue desviado por un gobernador o por algún funcionario federal, se transformará en una historia de terror para una familia mexicana.

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