COVID 19 y seguridad alimentaria: Lo que debes saber

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Por: Mariana Castillo

 

En esta nota te cuento sobre COVID 19 y seguridad alimentaria: tres especialistas en este campo de estudio te comparten algunos datos y reflexiones. Ante emergencias como una pandemia, algunas de las preocupaciones relacionadas con este campo son el abasto de alimentos y la dieta como parte esencial para conservar una buena salud.

Como ya te he dicho antes, escribir de comida implica más que hablar de la transformación de ingredientes o del ámbito de los restaurantes: este es un tema holístico que tiene aristas sociales, económicas, biológicas, antropológicas y hasta filosóficas. Por ende, son necesarias las miradas periféricas hacia otros contextos, análisis de lo que se vive, lo que viene y algunas posibles soluciones.

Ante escenarios como el actual, saber a qué nos enfrentamos y entender cómo lo que llevamos a la mesa sí tiene un impacto a corto, mediano y largo plazo, no solo a nivel individual, sino colectivo. Desde quienes producen hasta quienes preparan, además de cómo se comparte, son factores que están cambiando durante esta época e informarnos mejor ayudará a contribuir con nuestro granito de arena. 

¿QUÉ ES SEGURIDAD ALIMENTARIA Y POR QUÉ DEBE IMPORTARNOS?

Quizá te preguntes “¿y eso con qué se come?”. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) definió en 1996 el término de “seguridad alimentaria” como una condición que se da cuando todas las personas tienen acceso físico, social y económico permanente a alimentos seguros, nutritivos y en cantidad suficiente para satisfacer sus requerimientos nutricionales y preferencias alimentarias para llevar una vida activa y saludable.

Laura Corona, investigadora en temas alimentarios y de nutrición de la Dirección de Etnología y Antropología Social del Instituto Nacional de Antropología e Historia, tiene una definición más amplia, desde una perspectiva antropológica: ella la replantea como la capacidad de pueblo, nación o país para asegurar el acceso a alimentos, utensilios, conocimientos y medios para que sus integrantes puedan comer lo que necesitan en términos biológicos, pero también culturales.

Miriam Bertrán, nutrióloga y antropóloga social que se desempeña como profesora-investigadora en la Unidad Xochimilco de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), agrega que no solo se trata de tener bastante comida, sino de que esta sea sustentable, sin abusar del medio ambiente para producirla. Así, en síntesis, esta es fundamental ya que todos debemos tener en la mesa comida que nos nutra, que sea justa en el sentido social y sobre todo, que nos dé identidad.

EL ABASTO Y LAS COMPRAS DE PÁNICO 

“México tiene más de 25 millones de personas en una situación de vulnerabilidad por falta de acceso a la alimentación y esto se junta con dos problemas actuales: el aislamiento, que no es obligatorio pero recomendado; y con la gente que, de la noche a la mañana, se quedará sin empleo, y que trabajan en restaurantes y en turismo. Habrán muchísimas personas que se sumen a quienes no tendrán un ingreso estable ni tampoco se alimentarán de manera adecuada”, dice José Luis Chicoma, director general de Ethos Laboratorio de Políticas Públicas, quien además menciona a una tercera población que sufrirá los efectos de la pandemia: los escolares que se benefician de los programas de alimentación estatales.

Miriam agrega que, en efecto, existe población que vive con inseguridad alimentaria y que es la socioeconómicamente vulnerable y por ende, cualquier cambio que suceda agravará su situación. Pero enfatiza que, hasta el momento en México y en ninguna otra parte del mundo, hay aún problemas agregados por causa del virus, pues en términos de abasto, la cadena de suministro sigue estando garantizada, por lo que ella no recomienda en lo absoluto hacer compras de pánico.

Tampoco se tiene que hacer la compra en las grandes cadenas de supermercados, pues eso deja la circulación de dinero fuera de nuestro ámbito más inmediato. Opina que es sumamente importante que la población elija al comercio local, a fin de mantener el tejido social; además, considera que hay que buscar mecanismos para una distribución de la riqueza emergente entre los vecinos de una colonia. En su podcast “Jícara, ideas comestibles en movimiento” comparte más consejos:

CONSUMO LOCAL Y PERSPECTIVAS RELACIONADAS CON EL COVID 19 Y SEGURIDAD ALIMENTARIA

Laura invita a que nos replanteemos el consumo alimentario y a pensar qué tanto seguiremos comiendo lo que comíamos: se ven carritos llenos de enlatados y productos industrializados poco saludables y con altos contenidos de sal, azúcar y grasa; pero lo ideal es seguir yendo a los mercados, a las Centrales de Abasto, y apoyar a productores locales y comprar alimentos frescos, pues lo que está en riesgo durante esta crisis son los pequeños negocios. “Hay que ayudar a que se mantengan a fin de conservar la capacidad de producción campesina y toda la cadena de suministro”, apunta.

Ella recomienda leer “Fast Food Nation: The Dark Side of the All-American Meal” del periodista de investigación Eric Schlosser pues ejemplifica el escenario actual que vivimos: si bien la producción agroindustrial en el mundo es extensa, en México todavía la mayor parte está generada por campesinos, en esquemas sostenibles, que además mantienen la diversidad biológica y cultural (que, a su vez, están en riesgo, como te he contado antes).

Esta académica recalca que las áreas de mayor biodiversidad en México coinciden con las áreas donde viven poblaciones indígenas, que son las áreas de mayor pobreza y que pueden tener mayor impacto en epidemias como la del COVID 19, y llama a voltear a apoyarlos y reconocerles su labor. ”Algo que siempre pasa después de guerras o de epidemias, es que se desarticulan los sistemas productivos, tanto en la producción como en la distribución de alimentos, como pasó en la Revolución o la Independencia. Esto podría suceder, y en este caso, están en riesgo industrias y negocios familiares. Me parece que es una oportunidad de reflexionar, de que las nuevas generaciones se cuestionen a dónde ir, de que nos hagamos preguntas y de que cambiemos nuestro consumo a uno que cuide el agua, la tierra y los seres vivos”, explica.

LAS PANDEMIAS Y SU PERSPECTIVA ANTROPOLÓGICA Y SOCIAL

 “En las epidemias y las pandemias a los antropólogos nos interesa mucho estudiar que factores culturales las potenciaron o no, pero también queremos saber qué factores humanos pudieran estarlas generando. A mí lo que me viene a la mente en estos tiempos es la manipulación genética, la producción de transgénicos y todo este sistema agroalimentario que trata a los seres vivos como plantas y animales como mercancías. No hay respeto a la integridad”, comenta Laura. En su perspectiva, no se está respetando al medio ambiente, pero tampoco a los consumidores, que son el último punto en la cadena.

José Luis opina que los programas de apoyo desde el gobierno deben ser inmediatos y prioritarios para los grupos más desprotegidos. Por otro lado, Miriam menciona que en las zonas rurales el acceso al agua potable para beber no está garantizado, lo que provocará que no puedan tener medidas de higiene que los protejan y que haya abuso en el consumo de refrescos, ya que paradójicamente esta población en ocasiones tiene menos acceso a alimentos frescos y recursos.

Para ella es momento de hablar de las economías de la solidaridad, y más adelante hará falta una respuesta social organizada con la que se garantice que toda la población en México en esta crisis “pueda llevarse dos o tres platos calientes a la boca” en modelos como los de las cocinas comunitarias. “Lo que hizo Alsea nos hace pensar que el mercado financiero no trata a la gente como gente. Si nos cuidamos podemos ayudar a tener una sociedad más justa”, dice.

DIABETES E HIPERTENSIÓN, RIESGOS EN MÉXICO

Laura pone sobre la mesa un tema del que te había contado hace tiempo en la nota Retos alimentarios en México: la respuesta de cada organismo frente al COVID 19 también se relaciona con la presencia previa de enfermedades como la obesidad, la diabetes y la hipertensión. Nuestro país es de los primeros lugares en obesidad en adultos y niños en Latinoamérica, el cual es un problema preexistente al coronavirus que nos sigue poniendo en vulnerabilidad: el 72.5% de los adultos mexicanos tiene sobrepeso u obesidad y 37.7% en infantes, según la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE).

Miriam dice que esta población es altamente propensa a cualquier enfermedad y que por ende hay que fomentar el consumo de alimentos frescos, así como incentivar la actividad física para mantener al sistema inmunológico en bienestar. “No queremos salir del encierro con kilos de más en la población diabética ni con más personas con esta enfermedad ni con obesidad. Hay que evitar comer alimentos altos en grasa, azúcar y sales, que muchas veces dan satisfacción personal en momentos de crisis. Esta es una ocasión excelente para cocinar y comer juntos”, continúa. Precisamente, Laura invita a que se aproveche el colorido de frutas y verduras para que los niños se animen a comerla, así como volver a aquellas recetas familiares para fomentar la convivencia durante estos momentos difíciles.

José Luis considera que es muy necesario que el etiquetado de alimentos se implemente lo más rápido posible. A largo plazo estas medidas lograrán que la población sea más resistente a estas pandemias en el futuro. Cree que como resultado vamos a ver una ventana política de oportunidad más grande para que se instauren impuestos a la comida chatarra y las bebidas azucaradas, así como buscar que en las escuelas solo se vendan alimentos de producción saludable. Puedes leer su columna ¿Cómo el coronavirus afecta lo que comemos? en Animal Político.

 

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