Cosechando muertes en tiempos de Covid-19, una mirada a la industria tabacalera

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Por: Rodrigo Bolaños Suárez

 

A pesar de la evidencia respecto a que los fumadores tienen mayores probabilidades de tener complicaciones severas e incluso de morir por COVID 19, la industria tabacalera ha aprovechado las circunstancias excepcionales para mejorar su imagen y promover sus productos a través de diferentes estrategias.

 

Nunca está de más repetirlo: el consumo de tabaco es una de las principales causas de muerte a nivel global y en México. Y la razón es sencilla, el tabaquismo es un factor de riesgo en seis de las ocho enfermedades que más decesos ocasionan como el cáncer, las complicaciones cardiovasculares, las obstrucciones pulmonares crónicas o la tuberculosis.

Lamentablemente, hoy podemos agregar una nueva enfermedad a la lista: existe creciente evidencia que los fumadores de tabaco infectados por el nuevo coronavirus tienen mayores probabilidades de tener complicaciones severas e incluso de morir. A pesar de este hecho, la industria tabacalera ha aprovechado las circunstancias excepcionales para mejorar su imagen y promover sus productos a través de diferentes estrategias. Esto, además, ha sido posible por un vacío de parte de los gobiernos los cuales no han tomado suficientes medidas para prevenirlo.

Un análisis reciente hecho por el Global Center for Good Governance in Tobacco Control demuestra que, a nivel global, la industria tabacalera ha minimizado públicamente estos riesgos y ha contratado científicos y periodistas para publicar pruebas a modo para mostrar lo contrario. Incluso, con el fin de publicitarse como empresas socialmente responsables, han anunciado que se encuentran desarrollando vacunas con base en hojas de tabaco para ayudar a los esfuerzos en contra del COVID-19. Si bien aún no existen fuentes científicas que descalifiquen este ejercicio, su viabilidad queda en entredicho si se considera que, durante la pandemia más reciente de ébola, la industria siguió una estrategia similar al desarrollar una vacuna, producto que posteriormente fue probado como inefectivo. Es importante señalar que los medios nacionales han sido cómplices de este blanqueamiento de la industria al difundir sus esfuerzos anticoronavirus sin las aclaraciones debidas, como demuestra una simple búsqueda en el internet.

De forma paralela, debido a que la crisis sanitaria ha hecho a los fumadores más receptivos a cambiar de hábitos, las empresas tabacaleras han centrado su mercadotecnia en dar una mayor difusión a los nuevos cigarros electrónicos y vaporizadores. Esta estrategia busca disminuir sus pérdidas monetarias y alentar a esta nueva rama del mercado. En México, por ejemplo, aunque la industria tabacalera cerró por considerarse no esencial, ésta ha iniciado campañas en redes sociales para aumentar las ventas de estos nuevos productos a través de fuertes descuentos y envíos gratuitos a quienes quieren respetar la cuarentena.

De manera general, la industria ha aparentado que estos productos son de menor riesgo, aunque esto va en contra de las conclusiones de una revisión hecha por la Organización Mundial de la Salud al respecto. De igual forma, en los tiempos extraordinarios de hoy, agentes de la industria han llegado incluso a decir que no hay que descartar que las propiedades de estos productos, en particular los vaporizadores, podrían ser antivirales y/o antibióticas. No obstante, con la evidencia disponible hasta la fecha, Scientific American advierte que el uso de estos productos novedosos podría volver a sus usuarios más vulnerables a contraer enfermedades respiratorias graves, tanto de bacterias o virus, como el responsable de la pandemia actual.

 

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