Lo que sí podemos hacer: Tanques de pensamiento para un mejor Gobierno

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7 de junio, 2016 | Por: José Luis Chicoma

El cambio que puede generar el equipo multidisciplinario de un think tank en política pública puede ser realmente significativo para un mejor Gobierno.

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Mejorar la transparencia y eficiencia del Estado mexicano es algo que sí se puede lograr. Hay muchos problemas que enfrenta México que dependen de factores externos. Hacer más dinámica la economía estadounidense, reducir la demanda mundial de cocaína y heroína o evitar que Donald Trump salga electo son cosas que los mexicanos no pueden realizar.

Sin embargo, presionar para tener un Gobierno más responsable sí es posible. México tiene una sociedad civil fuerte, innovadora, activista y cada vez mejor organizada para lograrlo. Además, cuenta con algunos funcionarios públicos muy calificados que podrían impulsar el cambio. El reto es dantesco. México figura entre los países con más desvío del gasto público del mundo y más corrupción.1

Para cambiar se requiere la voluntad de políticos y funcionarios públicos, así como presión de la sociedad civil. Es aquí donde tratamos de hacer la diferencia los think tanks o centros de pensamiento político. ¿Qué hacemos? Diagnosticar, investigar y proponer políticas públicas que mejoren el Gobierno.

A veces nadie nos entiende. Cuando decimos que trabajamos en un think tank, siempre nos preguntan: ¿think qué?, ¿en qué piensan?, ¿hacen consultorías? Este tipo de organizaciones nace a mediados del siglo pasado, en una versión 1.0, como “universidades sin estudiantes”. Posteriormente, evolucionan para poner más énfasis en la coyuntura, dotar de recursos humanos al Gobierno, impulsar mejor sus propuestas e influir en la opinión pública.

En Ethos Laboratorio de Políticas Públicas nos concentramos en promover propuestas que hagan que el Gobierno sea más responsable, transparente y eficiente. Apuntamos a ser un think tank 5.0: usamos herramientas tecnológicas, contamos con un equipo multidisciplinario e innovador, realizamos alianzas con otras organizaciones de la sociedad civil y, en general, tenemos un rol propositivo.

Lograr que el Gobierno mexicano sea más transparente y eficiente no es tarea fácil. Hace cuatro años llegué a México, después de una larga carrera en el sector público peruano. Tenía en mente lo que otro peruano dijo de México en 1990. Mario Vargas Llosa describió el sistema mexicano como una “dictadura perfecta”, justamente por los fuertes incentivos perversos que se desarrollaron durante décadas de no alternancia política, que debilitaban la crítica frontal y real al Gobierno.

Todavía quedan muchos lastres de ese sistema. En ciertas ocasiones, cuando hemos criticado abiertamente la labor del Gobierno, nos han cerrado las puertas para un diálogo sobre nuestras propuestas. Sin embargo, en muchos otros casos, hemos logrado persuadir a los funcionarios públicos sobre la importancia de un Gobierno más transparente y basado en resultados.

Desde hace años investigamos el uso de las asociaciones público-privadas (APP) para promover la innovación, publicando propuestas y guías prácticas para su implementación. Este instrumento, que normalmente se emplea para la construcción y mantenimiento de carreteras o aeropuertos, todavía no se usa en México para promover proyectos grandes de innovación tecnológica. El apoyo actual a la innovación se realiza con subsidios pequeños que no tienen un impacto significativo ni son evaluados en función de sus resultados.

Nuestra propuesta es que el país aumentará su crecimiento económico si apuesta en grande por la innovación, y pasará del “hecho en México” al “creado en México”. Las APP son un buen instrumento porque promueven la inversión transparente con resultados. Sin embargo, dado que comprometen recursos públicos por muchos años, su aprobación requiere estudios numerosos y complejos. Además, como son algo nuevo, no son vistas con buenos ojos por algunos funcionarios públicos adversos al riesgo.

Por eso, cuando lo sugerimos por primera vez, nadie creía que lograríamos su implementación en México. Sin embargo, hace dos meses, el Gobierno de Jalisco anunció que convocaría la primera APP en innovación en el sector de salud, a fin de fortalecer un eslabón estratégico dentro de la industria farmacéutica. Desde que comenzamos a apoyarlos en esta tarea, hemos encontrado un grupo de funcionarios públicos muy comprometidos con los resultados, la colaboración con think tanks y, principalmente, la búsqueda de herramientas innovadoras que les permitan aumentar el bienestar público de forma más eficiente.

La investigación de políticas públicas no tiene que ser meramente académica y teórica. Puede tener resultados concretos. En México hay muchos sectores de los gobiernos locales y federal que requieren mayor fiscalización y propuestas para ser más transparentes y trabajar en función de resultados.

El cambio que puede generar el equipo de un think tank —compuesto por economistas, abogados, politólogos, comunicadores y otros especialistas— a través de propuestas de política pública es significativo para un mejor Gobierno. Personalmente, cuando estoy en organizaciones rígidas con muchas reglas, no me siento cómodo ni productivo. Por eso me inspira ser parte de un espacio multidisciplinario que fomente el libre pensamiento para proponer políticas innovadoras. Si le gusta la investigación con impacto, quiere servir a la sociedad desde fuera del Gobierno y es creativo, tal vez su lugar esté en un think tank. 

Publicado en: Este País
Tema: Gobierno y Democracia

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What we can do: Using the power of think tanks to improve Goverments

June 7th, 2016 | By: José Luis Chicoma

Public-private partnerships can be an excellent instrument to encourage innovation and to transition from manufacturing to the creation of goods and services.

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Improving the transparency and efficiency of the Mexican government is something that can be achieved. Mexico faces many problems that depend on external factors: improving the United States economy, reducing the global demand for cocaine and heroin, or ensuring that Donald Trump is never elected President are all things that Mexicans cannot control.

However, pressuring for a more responsible government is something we can control. In addition to a handful of highly qualified public officials that are willing and able to create change, Mexico has a strong, innovative, active, and increasingly organized civil society sector that is able to face this challenge. The challenge is daunting. Mexico is one of the countries with the highest levels of wastefulness in public spending and corruption.

Accomplishing this change will require political will from public officials, as well as pressure from civil society, which is where think tanks and political thought centers try to make a difference. But what can we do? Analyze, research, and propose public policies to improve the government.

Sometimes it seems like nobody understands. When I tell people that I work at a think tank, the most common reaction is: a think what? What do you think about? Are you consultants? Think tanks initially emerged around the mid-20th century. In their initial iteration, think tanks were envisioned as a “university without students.” Think tanks subsequently evolved to focus more on examining the political context, providing capable human resources for the government, promoting its perspectives and ideas, and influencing public opinion.

At Ethos Laboratorio de Políticas Públicas, we focus on projects that promote a more responsible, transparent, and efficient government. Through the active use of technology, the creation of a multidisciplinary and innovative team, the establishment of alliances with other organizations and with civil society, and a generally proactive role, we seek to be the version 5.0 in the evolution of think tanks.

Making the Mexican government more transparent and efficient is no easy task. Following a lengthy career in the Peruvian public sector, I arrived in Mexico four years ago with the words of one of my countrymen fresh in my mind. In 1990, the Peruvian author Mario Vargas Llosa described the Mexican political system as “the perfect dictatorship” precisely because of the powerful perverse incentives that developed over the decades of unchallenged Institutional Revolutionary Party (PRI) rule. During this time, direct and deserved criticism of the government was effectively stifled.  

Many impacts of this system still remain today. At Ethos, we’ve experienced situations in which the government has refused to engage in a dialogue with us regarding our proposals following our open criticism of the government’s work. However, in many other situations we’ve been able to successfully convince public officials of the importance of a more transparent and results-based government.

A few years ago, Ethos began to research the use of public-private partnerships (PPPs) as a tool to encourage and promote innovation, publishing proposals and practical guides on their implementation. PPPs, most often used for construction projects and highway and airport maintenance, have yet to be utilized to promote large-scale innovation technology projects in Mexico. Current government programs meant to support innovation are based on small-scale subsidies that do not have a significant impact, and are not evaluated based on their results.

At Ethos, we believe that Mexico will increase its economic growth if it bets big on innovation, shifting the country from “Made in Mexico” to “Created in Mexico.” PPPs are an excellent tool to accomplish this because they promote transparent and results-based investments. However, considering that they involve the long-term commitment of public resources, they require a large number of complicated studies prior to their approval. Additionally, some risk-averse public officials see them as unfavorable because of their newness.

As a result, when Ethos first suggested PPPs as a possible solution, nobody believed that we would manage to implement them in Mexico. However, two months ago, the Government of the State of Jalisco announced that in order to strengthen the strategic link with the pharmaceutical industry, the government was launching the first innovation-focused PPP in the health sector. From the beginning of our work on the project, we’ve discovered a group of public officials truly committed to results, to collaborating with think tanks, and most importantly, to finding innovative tools that most effectively allow them to improve public welfare.

Public policy research does not have to be exclusively academic and theoretical. In fact, it can have concrete results. Many government areas in Mexico, on both the federal and local levels, require increased oversight and transparency in order to focus on results.

The public policy proposals created by a multidisciplinary think tank team that includes economists, lawyers, political scientists, communications professionals, and other experts, can have a significant impact on improving government activities. Personally, when I find myself working with rigid, rules-based organizations, I find that I am uncomfortable and unproductive. This is why I find it so rewarding to participate in a multidisciplinary team focused on free thought and innovative policy proposals. If you are creative, like research with an impact, and want to serve society without working for the government, maybe a think tank is the perfect place for you.  

Published in: Este País
Theme: Gobierno y Democracia

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