Dinero tirado a la basura

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23 de agosto, 2017 | Por: Vanguardia

Recientemente se hicieron públicas cifras relacionadas con el gasto federal para seguridad interior. La organización Ethos, Laboratorio de Políticas Públicas, hace un análisis al respecto.

 

Hace unos meses comentábamos en esta columna el 25 aniversario de la Secretaría de Desarrollo Social federal. Al nacer, en el sexenio salinista, ejerció un presupuesto de 42 mil 424.3 millones de pesos, en el gobierno de Calderón, Sedesol erogó 544 mil 885.7 millones de pesos y en el actual sexenio ya rebasó los 588 mil 514 millones. La suma de los recursos públicos destinados a combatir la pobreza, vía Sedesol en sus veinticinco años de existencia, asciende a más de billón y medio. Y desigualdad y pobreza siguen creciendo.

Recientemente se hicieron públicas cifras relacionadas con el gasto federal para seguridad interior. La organización Ethos, Laboratorio de Políticas Públicas, hace un análisis al respecto. Resulta que llevamos más de una década escuchando discursos grandilocuentes que prometen seguridad. Esas promesas traen aparejados incrementos presupuestales históricos. En 2008 se incrementó el presupuesto para seguridad con motivo de la guerra que Calderón declaró al crimen organizado, pero resulta que entre 2008 y 2015 el gasto también subió en un 61%. Pasamos de 27 mil 259 millones de pesos en 2008 a 43 mil 957 millones en 2015. ¿Y la seguridad? Bien, gracias.

Hace unos días el INE informó haber solicitado recursos para los partidos políticos en 2018. Ascenderán a 6 mil 788 millones de pesos, (informó el diario Reforma el 20 de agosto pasado), significando que los partidos gastarán algo más de un millón de pesos por hora, (1,034,302.45 para ser precisos), sólo de gasto federal. Además hay que contar otros cerca de 6 mil millones de pesos que entraran vía los organismos electorales locales. Será el mayor gasto de que se tiene memoria. La astronómica cifra no incluye el gasto gubernamental disfrazado, las toneladas de dinero en efectivo que corren por las arterias de la corrupción gubernamental, ni los apoyos privados que amarran compromisos contractuales.

Según el discurso oficial, combatir la pobreza y la inseguridad, construir el México democrático son tres asuntos tan importantes que necesitan y merecen cuantiosos recursos. Las crisis, particularmente en materia de seguridad, nos han obligado a incrementar los montos a niveles históricos. Esos dineros reflejan la urgente necesidad de atender los principales problemas del País. Entonces, preguntamos todos: ¿Y luego?, ¿Qué pasó?, ¿Por qué todo va de mal en peor?

La pobreza y la desigualdad se agravaron, la inseguridad da tumbos rumbo al precipicio y la democracia, vista en la calidad de sus instituciones, da signos de retroceso. En el mejor de los casos, sufre un estancamiento severo. Gasto histórico, montos nunca antes vistos. Nuestros impuestos listos para invertirse. Los ciudadanos estamos cumpliendo con México; en cambio los líderes políticos no. Han fallado y siguen fallando a los ciudadanos y a México. La historia los juzgará.

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